Diamantes naturales vs. diamantes sintéticos.

¿Sabrías decirnos la diferencia entre diamante natural y diamante sintético?

Los diamantes sintéticos cada vez están más presente en el mercado. Esta situación ha generado que ahora más que nunca, tengamos que saber las diferencias existentes entre diamante natural y diamante sintético.

¿Me creerías si te digo que la punta de un lápiz y un diamante son el mismo elemento? Puede que resulte difícil de creer pero es así, ya que ambos están formados por carbono puro. La única diferencia que existe entre los dos es la disposición en la que se unen los átomos de carbono (parte de materia más pequeña que puede ser medida) entre ellos.

En el caso del grafito, sus átomos de carbono se distribuyen en láminas planas, y cada una de esas láminas están unidas entre ellas por fuerzas débiles. Esto es lo que provoca que cuando escribes con tu lápiz, éste se desgaste con el rozamiento.

Distribución de los átomos de carbono en el grafito.

En cambio, con el diamante es diferente. Aquí, los átomos de carbono se unen entre ellos de manera robusta en todas las direcciones, haciéndolo extremadamente duro.

Distribución de los átomos de carbono en el diamante.

Dicho esto, ya partimos de la base de que un diamante es un conjunto de átomos de carbono, pero ¿Qué más podemos decir al respecto? Pues que para que los átomos de carbono acaben formando diamantes naturales se tienen que dar ciertas condiciones, como formarse entre 120 y 200 km por debajo de la superficie de la tierra, además de estar sometidos a una presión y temperatura muy elevada.

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Diamantes sintéticos.

Desde un tiempo atrás, venimos escuchando que el mercado se está llenando cada vez más de diamantes sintéticos (también llamados diamantes cultivados o artificuales), creando entre los consumidores un temor de que les vendan un diamante sintético haciéndolo pasar por uno natural. Está patente que muchos consumidores no saben realmente lo que es un diamante sintético.

Y es que no hay que olvidar que un diamante cultivado en laboratorio no deja de ser un diamante, ya que tiene las mismas propiedades químicas y físicas que un diamante natural. Lo que le diferencia del diamante natural se podría reducir en dos aspectos:

Se realiza en un laboratorio en vez de en la profundidad terrestre.

El proceso de formación de estos diamantes es de unas dos o tres semanas, a diferencia de millones de años que pueden llegar a tardar los naturales supuestamente.

El que dio vida por primera vez a un diamante artificial fue General Electric en el año 1954 a través del método HPHT. Este método se corresponde con las siglas en inglés High Pressure High Temperature, es decir, alta presión – alta temperatura. Los de General Electric querían simular, a través de este método, lo que ocurría bajo el manto terrestre en el momento de la formación de diamantes.

Tanto los diamantes sintéticos como naturales, solo pueden ser distinguidos a través de sofisticadas máquinas de análisis.

Pero aquí viene la pregunta ¿Por qué no hemos sabido de su existencia hasta hace bien poco cuando desde la mitad de la década del siglo XX se viene haciendo? Pues por el hecho de que elaborar estos diamantes en aquel tiempo resultaba más caro que extraer diamantes naturales. Fueron los avances tecnológicos los que permitieron que los costes de producción se abarataran consiguiendo diamantes sintéticos más baratos que los naturales.

A día de hoy, ¿cuáles son los métodos principales para la creación de diamantes sintéticos?

Son básicamente dos:

Método HPHT (High Pressure High Temperature)

Consiste en recrear las condiciones de temperatura y presión que se dan a la hora de formarse los diamantes en condiciones naturales. En este método, la fuente de carbono puede ser incluso cualquier materia orgánica como es el cabello.

Método CVD (Chemical Vapor Deposition)

A diferencia del método anterior, ya no es necesario tener altas temperaturas ni fuertes presiones. Aquí la fuente de carbono es el gas metano mezclado con hidrógeno. Todo ello se ioniza con plasma. El resultado es que los iones de carbono se depositan creando finas capas de diamante.

De estos dos métodos, el que menos entiende la gente suele ser el CVD. Creemos que será mucho más fácil de entender con un vídeo:

El certificado de los diamantes sintéticos.

En cuanto a su certificación, el certificado de un diamante sintético confirma que lo es. A continuación puedes ver como este certificado emitido por el laboratorio GIA lo corrobora.

©SIBG.ES - Certificado de un diamante sintético (Laboratory Grow).

Es algo fundamental contar con estos certificados a la hora de adquirir diamantes de ciertas dimensiones debido a que, tanto los diamantes sintéticos como naturales, solo pueden ser distinguidos a través de sofisticadas máquinas de análisis de diamantes que tienen principalmente los laboratorios gemológicos.

Pero cuidado, no solo hay que prestar atención en los diamantes blancos. Los diamantes Fancy son aún más fáciles de conseguir a través de los métodos explicados más arriba. Con lo cual, estate alerta si lo que quieres comprar es un diamante natural.

Tenemos que aclarar que un diamante sintético no es un diamante falso como mucha gente dice. Un diamante sintético es un diamante pero conseguido en laboratorio. A lo que deberíamos llamar diamantes falsos son  aquellos que pese a tener un aspecto igual que el diamante, sus propiedades tanto químicas como físicas son diferentes.

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¿Qué impacto tienen los diamantes sintéticos en el mercado de las joyas?

La llegada de los diamantes sintéticos ha creado opiniones muy diferentes entre los profesionales del mundo de la joyería y minas de diamantes.

Teniendo en cuenta que el continente africano suministra el 60% de los diamantes en bruto, para muchos países africanos la industria del diamante es su principal fuente de ingresos, pero el continuo aumento de la producción de diamantes sintéticos preocupa tanto a ONGs como a estos países en los que se encuentran las minas.

Stephen Lussier – Vicepresidente ejecutivo de De Beers.

Defiende los diamantes naturales alegando que “un diamante producido en un laboratorio jamás podrá imitar la rareza de un diamante natural”.

Stephen Webster – Diseñador & Fundador de Stephen Webster.

Se encuentra muy cómodo con la existencia de ambos tipos de diamantes. Considera que la utilización de un diamante u otro viene determinado por el diseño y el público al que se dirige: “Son productos distintos, pero no necesariamente contrapuestos”.

Jean-Marc Lieberherr – CEO de Diamond Producers Association.

Atacó en algunas ocasiones a los fabricantes de diamantes sintéticos recalcando su “falta de transparencia” con el consumidor, recordando la llamada de atención que les hizo la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos a ocho laboratorios por hacer uso de publicidad engañosa. Esta comisión les recordó que su legislación prohíbe expresamente el empleo de términos ambiguos como “diamantes ecológicos”, “diamantes verdes” (Green diamonds) o “diamantes cultivados”, entre otros términos que se podían leer en sus páginas web.

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