Cuidado con los certificados de diamantes

¿Qué es un certificado de diamantes?

Tanto los diamantes como las personas nos parecemos en que tanto por fuera como por dentro todos somos diferentes. Y cada uno de nosotros tenemos un documento de identidad que recoge nuestros datos. Nuestro documento de identidad sería el equivalente al certificado para un diamante.

Este certificado recoge tanto sus características internas como externas. Y todas estas características plasmadas en el certificado servirán para estimar el valor del diamante en el mercado.

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¿Cuándo aparecieron los certificados de diamantes y por qué?

El sistema de clasificación de diamantes no ha dejado de perfeccionarse a lo largo de sus más de dos siglos de vida. Si nos remontamos en el tiempo, concretamente a principios del siglo XIX, nos damos cuenta rápidamente que el sistema que se empleaba no se parece en nada al que tenemos hoy en día.

Las primeras clasificaciones de las cuales tenemos constancia reflejan una forma de trabajo muy diferente:

  • A principios del siglo XIX, la calidad de estos diamantes se clasificaba mediante las letras A, B y C.
  • A finales del siglo XIX hubo ligeros cambios, en los cuales algunos empezaron a utilizar la clasificación basada en números romanos I, II y III. En cambio, otros optaron por las letras AAA, AA y A.

Hubo una tercera corriente de clasificación en la que se empleaban términos descriptivos para calificar estos diamantes: “gema azul”, “azul pálido”, “blanco puro”…  No sólo eso, sino que además, cada región tenía sus propias descripciones.

Todo esto dificultaba el control de calidad y la comercialización de diamantes a nivel mundial. El cambio era necesario y la estandarización en la calificación de los diamantes no tardó en llegar de la mano de Robert M. Shipley, fundando en 1931 el laboratorio gemológico GIA (Gemological Institute of America).

Shipley tenía un objetivo claro para poner fin a esta situación que venía observando desde hace años y que poco a poco iba generando en el público una falta de confianza en cuanto a las calificaciones. Este objetivo era conseguir una estandarización a nivel mundial de las características de un diamante.

Así pues, en 1940, Shipley empezó a enseñar su sistema de clasificación de diamantes conocido como la 4Cs. Al poco tiempo de enseñarlo, fue captando la atención de numerosos joyeros que rápidamente se decidieron a seguirlo. Aun así, no fue hasta 1955 cuando, tras años de difusión y enseñanza, el primer certificado de las 4C vio la luz.

Pero sin lugar a duda, el hecho que hizo que este sistema de clasificación se conociera a nivel mundial fueron las campañas publicitarias de la compañía diamantífera DeBeers, donde se adoptaba el concepto y el lenguaje del sistema de calificación de las 4C.

¿Nunca te preguntaste por qué la escala de color de GIA empieza por la letra D y no A?

La respuesta a esta pregunta es muy clara. GIA al innovar con su sistema de calificación de las 4Cs quería empezar de nuevo, ya que el color lo calificaban antaño mediante los sistemas que te explique arriba. No quería que lo identificaran como otro sistema que iba a fracasar con el tiempo así que, en vez de empezar su escala de color por la letra A, decidió empezar por la letra D, ya que los otros sistemas se identificaban con tres categorías.

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Escala de color GIA

¿Quiénes emiten estos certificados de diamantes?

Actualmente no existe ninguna legislación que prohíba a cualquier persona emitir un certificado de diamante. Con lo cual, es sumamente importante andarse con pies de plomo. Hay muchos certificados procedentes de distintos laboratorios gemológicos de dudosa reputación que no paran de circular a diario en el mercado.

No es la primera vez ni será la última, que hemos visto como algunos de estos laboratorios se prestan a inflar la calidad de las piedras que certifican a cambio de un dinero extra con la única finalidad de que el que pide esa certificación pueda venderle ese diamante a otra persona por más dinero, es decir, una estafa en toda regla, así que cuidado.

Ante este dilema, lo más aconsejable es acudir a un gemólogo de confianza y/o reputación para que lleve a cabo la certificación de nuestro diamante o solicitar los servicios de uno de estos tres laboratorios gemológicos:

  • GIA (Gemological Institute of America)
  • HRD (Hoge Raad voor de Diamant)
  • IGI (International Gemological Institute)

Existen muchas posibilidades de que también te hayas encontrado por internet un certificado emitido por un laboratorio gemológico que responde a las siglas EGL (European Gemological Laboratory). Aquí tienes que prestar atención, no porque exista peligro sino porque, en este caso, debes tener en cuenta algo más al comprar un diamante con certificado EGL.

¿En qué te tienes que fijar? Básicamente en si el certificado es EGL INTERNATIONAL o EGL USA. Existen diferencias notables que te explicaremos en otro artículo pero de momento te avanzaremos algo: EGL USA cuenta con unos estándares mucho más estrictos que EGL INTERNATIONAL con respecto al color y la claridad del diamante.

Para que lo veas más claro te daremos un ejemplo. Si EGL USA califica un diamante con un color G y una claridad VS1, EGL INTERNATIONAL calificará ese mismo diamante con un color F y una claridad VVS2.

No obstante, existen más laboratorios gemológicos, pero nuestra recomendación es que si optas por un laboratorio, escojas uno de los tres primeros que te mencioné anteriormente (GIA, HRD e IGI).

¿Cómo sé si el certificado pertenece a mi diamante?

Seguramente te lo hayas preguntado alguna vez, y es algo que estamos acostumbrados a escuchar, ya que muchos clientes ya nos han hecho esta misma pregunta en numerosas ocasiones.

A simple vista, si el diamante no está encapsulado en un blíster se puede llegar a dudar si el diamante que uno luce en alguna de sus joyas es realmente el que viene descrito en el certificado. No te voy a engañar, estos casos ya se dieron en la realidad desgraciadamente y no quiero que esto te ocurra a ti, con lo cual, voy a darte unos trucos para ayudarte en la identificación de tu diamante.

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Diamante encapsulado en un blíster

Filetín o cintura del diamante:

Si observas el diamante que tienes abajo, el filetín o cintura es la zona rosa.

La gran mayoría de los diamantes certificados, por no decir casi todos, llevan grabado a láser el número del certificado en su filetín. Es raro que hoy en día no lleven grabado ese número, ya que casi todos los laboratorios suelen ofrecer este servicio gratuitamente al certificar un diamante con ellos.

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Lupa para observar la cintura del diamante

Debo avisarte que de nada sirve buscar esta inscripción grabada a láser sin la ayuda de una lupa de aumento. Algunos profesionales te dirán que con una lupa de 10 aumentos (10x) se puede percibir ese número de identificación. Por nuestra experiencia, te recomendamos una lupa de mínimo 20 aumentos (20x). Eso sí, antes de que te pongas a buscar esta inscripción, te diré que si no tienes el ojo acostumbrado a esta tarea, lo más seguro es que encontrarlo te lleve un poco de tiempo y más si esta inscripción a láser es muy débil.

Una vez localizado este número de identificación, comprobaremos que el número coincida con el de tu certificado. Si hay coincidencia, puedes respirar.

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Coincidencia entre certificado y gravado láser

Puede surgir otro problema, y es que alguna parte metálica de nuestra joya tape este número de identificación. Si es el caso, sería un sinsentido desmontar la piedra para comprobarlo únicamente si nuestra intención es quedarnos con la joya.

En estos casos, si es una piedra que cuenta con inclusiones, tendremos “suerte” ya que podremos comprobar si las inclusiones que tiene nuestra piedra se reflejan en el mapa de inclusiones. Esto a veces resulta bastante complicado contrastarlo debido a que muchos laboratorios no se esmeran mucho en estos mapas de inclusiones.

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Mapa de inclusiones en un certificado GIA.

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¿Cómo sé si mi certificado del diamante existe realmente y no ha sido manipulado?

Tal vez te hayas hecho la pregunta de si el certificado que tienes entre tus manos no es un documento falsificado. Por desgracia, esto también ha ocurrido así que por favor ten mucho cuidado donde compras tu diamante.

Para comprobarlo cada laboratorio gemológico pone a disposición de quien lo necesita un buscador de certificados con la finalidad de poder consultarlos. En nuestro caso lo haremos para saber si realmente el número que aparece en nuestro certificado es real.

Al introducir el número del certificado en el buscador del laboratorio, puede que ocurran dos cosas: que aparezca un certificado o que no aparezca.

Si no aparece ningún certificado, que no cunda el pánico, puede que tu certificado sea tan antiguo que no esté digitalizado e introducido en la base de datos del laboratorio. En cambio sí es un certificado reciente y no aparece en la base de datos del laboratorio lamentamos anunciarte que existe una alta probabilidad de que el certificado que tienes entre tus manos sea falso. Pero para esto fíjate en la fecha y verifícalo con las fechas que te daremos a continuación:

Verificar certificado diamante
(laboratorio GIA)

Verifica tu certificado de diamantes pinchando en el siguiente enlace pero ten en cuenta que solo aparecerán los certificados GIA con fecha posterior a enero de 2000.

Verificar certificado GIA

Verificar certificado diamante
(laboratorio HRD)

Verifica tu certificado de diamantes pinchando en el siguiente enlace pero ten en cuenta que solo aparecerán los certificados HRD con fecha posterior a enero de 2005.

Verificar certificado HRD

Verificar certificado diamante
(laboratorio IGI)

Verifica tu certificado de diamantes pinchando en el siguiente enlace pero ten en cuenta que solo aparecerán los certificados IGI con fecha posterior a julio de 2004.

Verificar certificado IGI

Para terminar este apartado te diré que, al comprar un diamante, te hagas con el certificado original y no una fotocopia. Los originales son los que tienen validez.

¿Puedo personalizar mi diamante?

Raro es el objeto que no se pueda personalizar hoy en día. Como te comenté anteriormente, en el filetín del diamante se suele encontrar el grabado del número del certificado. Pues, algunas personas deciden ir más allá, dejando en esa parte del diamante algún mensaje que unos pocos sabrán de su existencia.

Aquí tienes plena libertad donde la única limitación es tu imaginación. A estas alturas ya nada nos parece raro; hemos visto de todo. Desde el típico “I love you” hasta el número de cuenta bancario de un heredero.

Y tú, ¿qué pondrías? Déjanos tus ideas en los comentarios.

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