El sastre del diamante es un blog donde descubrirás el apasionado mundo que se esconde tras la alta joyería y relojería. A lo largo de nuestros artículos irás descubriendo colecciones de grandes firmas, artículos de interés, trucos para tus joyas o incluso podrás tener acceso a guías de formación para ser un experto o experta en la materia. También podrás acceder a nuestros vídeos donde verás joyas exclusivas o trucos para alargar la vida a tus joyas.

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MI HISTORIA EN EL MUNDO DE LA JOYERÍA

La joyería es un maravilloso mundo. Un mundo que me ha visto nacer y crecer y del que he aprendido muchísimo, no sólo para mi desarrollo profesional sino que también me ayudó a adquirir hábitos muy útiles para mi vida personal.

Con tan solo diez meses empecé a dar mis primeros pasos en el taller de joyería familiar que tenía mi padre en la ciudad de Ginebra (Suiza). Mi naturaleza curiosa me llevaba a preguntar y toquetear todo lo que veía en ese taller, siempre bajo la atenta mirada de mis padres.

De todo lo que me atraía de ese taller, los diamantes fueron mi distracción favorita. Y es que ver trabajar a mi padre con esas piedras tan brillantes, traslucidas y puras me dejaban inmerso en un mundo lleno de posibilidades donde la imaginación era el límite. Era tal el placer de ver los diamantes adornando elegantes piezas, que yo sólo quería que mi padre trabajara con ellos, hasta tal punto de creer que de cualquier piedra blanca y traslucida podía albergar en su interior un diamante.

Así que, desde ese momento, mis días en el recreo los pasaba buscando piedras con esas características para llevárselas a mi padre para que sacara los “diamantes” que escondían en su interior. Recuerdo a los profesores preguntarme por qué lo hacía. No sé, les decía yo. Pero en realidad lo que no quería era que descubrieran que me estaba llevando los “diamantes” del patio en los bolsillos.

A medida que la inocencia de los niños se evaporaba iba descubriendo cosas nuevas, como que las piedras que se montaban en nuestro taller para las mayores firmas internacionales de joyería y relojería, no venían del patio de mi escuela.

Poco después empecé montando diamantes en el taller familiar, aprendiendo el oficio hasta que un día, con trece años y con la ayuda de mi padre, engasté el modelo de reloj “Ice Cube” de la firma Chopard sin que ellos lo supieran.

Como bien sabes, lo que una persona cuenta a lo que vive es solo la punta del iceberg, un bloque de hielo que según pasan los años va creciendo, pues mi curiosidad hace que no quiera dejar de aprender y descubrir la belleza y buen hacer que llevan a cabo las mentes que diseñan muchas de las obras de arte que vemos en joyería.

¿Te apetece descubrirlas conmigo?

Alex Brayan
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